El déficit de atención en niños es un trastorno del neurodesarrollo que afecta la capacidad de concentración, la organización y el control de los impulsos. Suele manifestarse durante la infancia y puede influir de manera significativa en el rendimiento escolar, la convivencia familiar y las relaciones sociales. Comprender sus síntomas y factores de riesgo es fundamental para detectarlo a tiempo y brindar el apoyo adecuado.
Este trastorno no se debe a una mala crianza ni a falta de interés por parte del niño, sino a diferencias en el funcionamiento cerebral que requieren atención especializada.
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Índice de contenidos
¿Qué síntomas tiene el déficit de atención en niños?
Los síntomas del déficit de atención en niños pueden variar en intensidad y forma, pero suelen ser persistentes y presentarse en distintos entornos, como el hogar y la escuela.
Dificultades para mantener la atención
Uno de los signos más frecuentes es la incapacidad para concentrarse durante periodos prolongados. El niño puede distraerse fácilmente, cambiar de actividad constantemente o no finalizar tareas que ha comenzado. También es común que parezca no escuchar cuando se le habla directamente, incluso sin una distracción evidente.
Estas dificultades suelen afectar especialmente a actividades que requieren esfuerzo mental sostenido, como estudiar, leer o hacer deberes escolares.
Problemas de organización y seguimiento de instrucciones
Muchos niños con déficit de atención tienen dificultades para organizar sus tareas diarias. Pueden olvidar materiales escolares, perder objetos con frecuencia o no seguir instrucciones de varios pasos. Esto no se debe a falta de inteligencia, sino a problemas en la planificación y la memoria de trabajo.
Este tipo de síntomas puede generar frustración y afectar la autoestima del niño si no se comprende adecuadamente.
Impulsividad y comportamiento inquieto
En algunos casos, el déficit de atención en niños se acompaña de impulsividad. El niño puede interrumpir conversaciones, tener dificultad para esperar turnos o responder antes de que se termine una pregunta. Aunque no todos los niños presentan hiperactividad, estos comportamientos pueden influir en su adaptación social.
Factores de riesgo del déficit de atención en niños
El desarrollo del déficit de atención en niños suele estar relacionado con una combinación de factores genéticos, biológicos y ambientales.
La genética juega un papel importante. Es más probable que un niño presente déficit de atención si existen antecedentes familiares, como padres o hermanos con síntomas similares. Esto se debe a la herencia de ciertos patrones en el funcionamiento del cerebro.
Algunas condiciones durante el embarazo o el parto pueden aumentar el riesgo, como la exposición prenatal al tabaco, alcohol u otras sustancias, el nacimiento prematuro o el bajo peso al nacer. Estos factores pueden influir en el desarrollo neurológico temprano.
Un entorno con altos niveles de estrés, falta de rutinas claras o estimulación inadecuada puede intensificar los síntomas del déficit de atención en niños. Aunque estos factores no son la causa directa, sí pueden agravar las dificultades de atención y conducta.
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Identificar el déficit de atención en niños de manera temprana permite implementar estrategias educativas y terapéuticas que mejoran su desarrollo académico y emocional. Con el apoyo adecuado, los niños pueden aprender a gestionar sus dificultades y potenciar sus habilidades.
