La discapacidad motriz da lugar a dificultades en la movilidad total o parcial de una o más partes del cuerpo. Esto tiene determinadas consecuencias en la realización de actividades motoras.  Pero, ¿por qué se da esta deficiencia?, ¿qué tipos existen? Hoy en este post profundizamos sobre ello. Y, si quieres ser experto/a en el diagnóstico y tratamiento de discapacidades y trastornos infantiles, puedes estudiar Psicopedagogía con nosotros. En nuestro centro, somos pioneros en programas educativos para formar a profesionales del ámbito de la educación, pedagogía y psicología infantil y juvenil. Si quieres enfocar tu carrera laboral a estos sectores y ampliar tus conocimientos, te sugerimos consultar nuestra oferta formativa. ¡Échale un vistazo!

¿Qué es la discapacidad motriz?

Englobada en los tipos de discapacidades físicas, la discapacidad motriz es una deficiencia que se caracteriza por una disfunción en el aparato locomotor. Se trata de una alteración en los huesos, articulaciones y músculos, que también afecta a la zona cerebral.

¿Cuáles son las consecuencias de la discapacidad motriz? Movimientos incontrolados, limitaciones del medio, problemas de coordinación, dificultades en la psicomotricidad fina y gruesa… Estos son algunos de los signos más evidentes en los niños que presentan discapacidad motora.

Así, los menores con este tipo de discapacidad se enfrentan a ciertas complicaciones a la hora de participar en actividades cotidianas. Son muchas las barreras que dificultan su día a día. Por ejemplo, un niño con esta deficiencia no puede acceder de forma autónoma a edificios que no habiliten rampas y ascensores adecuados. Tampoco podrá usar con facilidad los servicios higiénicos, acceder al transporte público ni practicar deportes que no estén adaptados a sus necesidades.

Tipos de discapacidades motrices

La deficiencia motriz se puede clasificar en dos tipos.

  • Físico-periférica: en este caso, la discapacidad se caracteriza por una afectación en las extremidades, articulaciones y músculos.
  • Neurológica: el daño se origina en el cerebro que procesa y ordena el movimiento corporal. Por ello, se dan dificultades en el control del cuerpo y en la movilidad del mismo.

Causas de la discapacidad motora

Las causas de la discapacidad motora pueden ser prenatales, perinatales o postnatales. Una de las principales formas de prevención de los trastornos motores es extremar los cuidados higiénicos y ambientales durante la etapa del embarazo, a lo largo del parto y en el primer periodo evolutivo del niño.

Prenatales

La discapacidad motriz por causas prenatales es la que se adquiere antes del nacimiento, es decir, durante el embarazo. Esto se debe a las enfermedades metabólicas o infecciosas que puede tener la madre durante la etapa de gestación o, bien, por la incompatibilidad de los componentes sanguíneos de los padres, por ejemplo.

Perinatales

Las causas perinatales se refieren a las que originan la discapacidad en el mismo momento de nacer. Puede darse una falta de oxígeno prolongada o una obstrucción de las vías respiratorias, que se convierten en desencadenantes. Otros motivos pueden ser los daños cerebrales producidos en el momento del parto o la prematuridad del bebé.

Postnatales

Si el niño presenta discapacidad motriz por causas postnatales puede darse el caso de que el menor se contagie de alguna enfermedad infecciosa o sufra una hemorragia cerebral, por ejemplo.

Rehabilitación en casos de deficiencia motriz

La rehabilitación en discapacidad motriz busca una mejora de la calidad de vida en los pequeños. Eso sí, en este proceso deben involucrarse tanto el entorno familiar como el social.

En este tipo de discapacidad confluyen diferentes tipos de rehabilitación. Pueden darse terapias del habla, sesiones de fisioterapia y de psicomotricidad. El tratamiento deberá tener en cuenta las particularidades de las funciones alteradas, tanto a nivel motor como perceptivo, cognitivo, emocional y comunicativo.

La intervención de fisioterapia

La terapia fisioterapéutica es una de las intervenciones que pueden ser de ayuda para mejorar las habilidades motoras. Este tipo de terapia puede ayudar a adquirir el control de la motricidad, así como mejorar las capacidades en cuanto a la postura y la movilidad.

Psicomotricidad infantil

Para trabajar la estimulación de habilidades psicomotrices en el niño puede requerirse la intervención de un neurólogo experto en psicomotricidad. Las técnicas que aplica este especialista pueden mejorar las estructuras cerebrales en función de la edad.

Terapia del habla

La terapia del habla puede formar parte de la rehabilitación de la discapacidad motora con el objetivo de mejorar las habilidades comunicativas del niño. Esto se llevará a cabo a partir de un plan de acción para ofrecer un apoyo continuo al menor. De esta forma, superará mejor las dificultades y mejorará su aprendizaje de lenguaje verbal.

Es importante recalcar que el tipo de intervención también dependerá del nivel de discapacidad y de cómo esta afecta al sistema cognitivo. Por tanto, siempre será el especialista quien considere las posibilidades y aplique las estrategias necesarias para aportar un mayor bienestar al niño en función de su evaluación.

Discapacidad motora en el aula

Los centros educativos deben cumplir con la responsabilidad de aplicar procesos y acciones orientadas a reducir y acabar con las barreras que dificultan el aprendizaje y el desarrollo de niños con alguna deficiencia como es, en este caso, la discapacidad motriz.

El objetivo es integrar socialmente a los alumnos con discapacidad motora u otras deficiencias infantiles con los demás niños. Por tanto, educadores, directivos, pedagogos y otros especialistas del sector deben trabajar por conseguir aulas más inclusivas que promuevan una convivencia de igualdad con independencia de las discapacidades que tengan los alumnos.

El equipo docente deberá conocer los rasgos característicos de los niños con discapacidades para idear un plan de intervención educativa adaptado a las necesidades de cada menor. Para ello, es necesario reunir todos los datos sobre la evaluación que los especialistas de la salud han realizado sobre el pequeño y contar también con la participación de la familia para ampliar la información.

Una vez se tiene un conocimiento profundo de las dificultades del niño, hay que ofrecerle el acompañamiento que necesite en todo momento, así como trazar el plan educativo requerido. En este sentido, también es esencial adaptar los espacios y el mobiliario a cualquier deficiencia de este tipo.

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