El compañerismo es uno de los valores más importantes que pueden cultivarse durante la infancia. A través de esta actitud de colaboración constante, los niños ejercitan sus habilidades sociales. Asimismo, descubren el valor de dar y recibir desde la empatía. Pero, ¿cómo fomentar este valor en la infancia? ¡Te lo contamos! Y si te interesa formarte profesionalmente en el ámbito educativo, puedes especializarte en este campo con nuestro curso de Auxiliar de jardín de infancia y acceder laboralmente al sector de la educación infantil.

A continuación, sigue leyendo, porque te explicamos cómo y porqué fomentar este valor durante la infancia.

¿Qué es el valor de compañerismo para niños?

El compañerismo entre niños se entiende como una relación amistosa, caracterizada por valores como la solidaridad y la cooperación. En este sentido, se promueve la empatía y el apoyo entre los menores para fomentar también la inclusión, la igualdad y la tolerancia en la infancia.

Por tanto, el compañerismo es una de las bases para la construcción de una educación en valores. Ser un buen compañero implica aprender a trabajar en equipo, ser solidario y mostrar una conducta social abierta y empática hacia los demás.

Cómo fomentar el compañerismo en la infancia

En primer lugar, a través del propio ejemplo. Asume la responsabilidad que tienes en esta labor. Padres, madres, entorno próximo del niño y profesionales de la educación son un ejemplo para los niños.

Cada uno desde su posición puede convertirse en un mentor a través de su propio ejemplo de vida. Las palabras son muy importantes para transmitir un mensaje de compañerismo. Sin embargo, dichas palabras deben estar respaldadas por el valor de las acciones.

El deporte como medio educativo

Además, el deporte es otro de los medios educativos que está lleno de valores. Por medio de un deporte de equipo, el niño descubre la importancia de colaborar por una meta común. Interioriza el valor de la palabra “nosotros”. Por tanto, al elegir una actividad extraescolar, puedes fijarte especialmente en las temáticas deportivas.

Participación en proyectos solidarios

De igual modo, la instrucción de los buenos valores también parte de la solidaridad para fomentar una mejor actitud ante el mundo. A través de la colaboración en actividades sociales, el niño observa la realidad más allá de su punto de vista individual. Por ejemplo, puede ayudar a llenar cajas de juguetes para donar a entidades sociales. Estos proyectos solidarios son posibles gracias al trabajo en equipo de muchos voluntarios. Es decir, gracias al compromiso y el compañerismo.

Literatura y cine para compartir valores

La literatura infantil y el cine familiar también describen historias que contienen valores. Valores que pueden comentarse para explicar a los niños la enseñanza de cada historia. El niño también puede comentar sus reflexiones sobre lo que significa ser compañeros.

Tips para promover el compañerismo en el aula

Fomentar el compañerismo en el aula pasa por trabajar diferentes aspectos como son los siguientes:

  • Trabajar la empatía. Ponerse en el lugar de los demás es esencial para comprender cómo se sienten y cómo actúan.
  • Fomentar el trabajo en equipo. Es esencial organizar clases mixtas y heterogéneas, fomentar la interacción entre los niños y proponerles ejercicios para asumir diferentes roles y resolver conflictos. La idea también es proponer situaciones en que los alumnos tengan que apoyarse y ayudarse mutuamente.
  • Inculcar la solidaridad. Hay que trabajar la integración social, el compromiso y la generosidad entre compañeros.
  • Incentivar los lazos. Esto hace que los alumnos se conozcan más entre sí y que estrechen relaciones. Así, los vínculos que se crearán serán más profundos.
  • Trabajar la tolerancia.  Hay que asegurar siempre el respeto en el aula y evitar cualquier signo de agresión o conflicto entre compañeros.
  • Promover la cooperación consiguiendo un compromiso individual a la vez que colectivo. Eso sí, evitando la competitividad entre miembros.
  • Favorece la escucha activa. Es importante enseñar a los niños a saber escuchar, esto también facilitará una comunicación de calidad entre ellos.

¿Cuál es la importancia del compañerismo?

Los valores son fundamentales como marco de referencia para el obrar correcto. Más allá de cualquier tipo de egoísmo, el ser humano es más feliz cuando comparte su vida con los demás. La construcción de un mundo mejor comienza por el entorno próximo. Es decir, por el cuidado de los detalles en la convivencia diaria. El niño contribuye a la creación de un entorno académico positivo y agradable.

Un entorno en el que este ingrediente es clave para prevenir posibles causas de sufrimiento como el acoso escolar. A través de esta virtud, el niño establece un vínculo de respeto con los demás. Y, también, de humildad. Es decir, ofrece ayuda a los demás. Y en otros momentos recibe este apoyo por parte de otros compañeros.

Este valor puede trasladarse a los distintos escenarios de la vida. Por ejemplo, en la etapa adulta, el trabajo en equipo es un componente habitual en los espacios de trabajo. Sin embargo, este aprendizaje necesario en la oficina también comienza en la infancia. Por medio de la realización de trabajos de grupo en el aula. Los niños descubren la experiencia positiva de colaborar en común. Compartiendo ideas e intercambiando información.

Los lazos sociales forman parte de la receta de la felicidad. La amistad, por ejemplo, es un tesoro de la vida. Un tesoro que comienza a descubrirse en la infancia. Pues bien, la amistad también nace a partir de los vínculos de colaboración. No solo es importante el nacimiento de una amistad, sino también, su conservación en el tiempo.

Por medio de esta virtud, el niño acompaña a sus amigos en las alegrías. Está presente en los momentos de dificultad. Tiene empatía con los otros.

Qué puede hacer la familia para alimentar esta virtud

La familia es un entorno de amor y también de educación para el niño. Los padres y seres queridos más cercanos tienen una responsabilidad en la formación de esa persona. A continuación, puedes descubrir algunas ideas que puedes poner en práctica:

Usar el juego como método de aprendizaje

El juego es uno de los mejores pasatiempos de ocio. Un ingrediente sencillo que forma parte de la rutina infantil. A través de los juegos en familia también es posible alimentar esta virtud.

También puedes proponer al niño que escriba una redacción sobre esta temática. A través de la creación de estas historias alimenta su creatividad y profundiza en esta cuestión.

Valorar los actos de compañerismo

Refuerza positivamente estos actos de colaboración. Por medio de la observación y el acompañamiento, tú también puedes poner mayor atención en el elogio de aquellas acciones que el niño ha realizado siendo un buen compañero. Puedes enfatizar este mensaje a través del uso de la palabra y las caricias emocionales.

Dar ejemplo

Comparte anécdotas con el niño basadas en historias de tu vida. Anécdotas sencillas en las que puedas explicarle cuánto significó para ti la ayuda de un compañero. De este modo, no solo afianzas el vínculo afectivo con el niño al mostrarte tal y como eres. El conocimiento mutuo es muy positivo para reforzar el afecto. Además, también le transmites este mensaje de ser un buen compañero.

Relación del compañerismo con otros valores

Esta virtud conecta con el ejercicio de otros valores. Por ejemplo, la amabilidad en el trato hacia los demás. El reconocimiento y el respeto a la dignidad de otro ser humano. La alegría por experimentar el bienestar de la ayuda desinteresada a los demás.

Y, también, la humildad de recibir la colaboración por parte de los demás. Ser compañero produce la ilusión del encuentro con el otro. Implica compartir la vida con otros compañeros de viaje. Eso significa que el niño puede hacer vínculos en esta etapa que perduren para siempre en su vida o en su memoria. El niño descubre que es más feliz cuando colabora con los demás.

Sin duda, el compañerismo es uno de los valores más importantes que el niño puede interiorizar en esta etapa. Tú puedes ayudarle a cultivar este valor a través de tu propio ejemplo. Por tanto, asume esta responsabilidad ética como protagonista. Este es un valor por medio del que un ser humano muestra su mejor versión. Y este aprendizaje puede comenzar en la niñez en el entorno académico y familiar. En definitiva, estos consejos pueden servirte de guía en su posterior desempeño social y colaborativo.

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