El material Montessori está de moda. Si os apasiona esta metodología pedagógica y queréis aprender más sobre ella, quedaos. En FormaInfancia encontraréis nuestro Máster Montessori. Además, hoy os traemos 10 materiales Montessori que podéis fabricar vosotros mismos. ¡Incluso podéis conseguir que vuestros peques os ayuden, si tienen suficiente edad! ¿Nos acompañáis? ¡Vamos allá!

 

Material Montessori, qué es

Ya os hemos hablado en otras ocasiones sobre la metodología pedagógica de Maria Montessori. Se trata de un método pedagógico que tiene como finalidad el completo desarrollo mental y físico de los niños a su ritmo. Generalmente, para conseguirlo, las actividades buscan potenciar todos sus sentidos a través de materiales y juegos didácticos.

Aun así, uno de sus mayores hándicaps puede ser el desembolso económico que se debe hacer para conseguir los materiales Montessori. Por eso, hoy os traemos algunas ideas para que podáis fabricar vuestro propio material Montessori en casa. Con ellas, podréis crear juegos con finalidades pedagógicas que os ayudarán en la estimulación sensorial de vuestros peques.

Principalmente, estos materiales apoyarán su desarrollo de la agudeza visual, pero también estimularán su capacidad lógica y algunas características físicas. ¡Sigue leyendo!

Materiales do it yourself

Fabricar material Montessori en casa es posible. Aquí os dejamos con algún paso a paso para que os sea más fácil. Como ya hemos dicho, con estas ideas, conseguiréis estimular la agudeza visual de vuestros peques. Aun así, también contribuiréis positivamente en su proceso de aprendizaje y educación tanto física como psíquica. Si vuestro hijo no es muy pequeño, por otro lado, podréis proponerle que os ayude con ello.

 

1-. La Torre Rosa

Uno de los juegos educativos Montessori más famosos y conocidos es el de la Torre Rosa. Está compuesto por 10 cubos de madera de diferentes medidas. Sus piezas tienen el siguiente tamaño: el cubo más pequeño un centímetro de arista y el más grande 10cm. Con este juego, los peques aprenden el concepto de tamaño, proporcionalidad y la diferencia entre altura, ancho y profundidad. Es decir, la Torre Rosa activa y refuerza la discriminación visual del niño.

Tiene tres principales aplicaciones: la torre rosa horizontal (todos los cubos tumbados en una alfombra, por ejemplo), la torre rosa vertical (tipo Torre Eiffel) y la torre rosa escalonada (alinear una de las aristas de los cubos).

Material necesario:

Una de las principales dificultades de la fabricación de la Torre Rosa en casa es la necesidad de ser minucioso. A la hora de crear los cubos, debemos tener especial cuidado con sus medidas, solo así garantizaremos que el juego cumple con su función de proporcionalidad. Los cubos pueden estar hechos de madera de pino o de haya y deben estar bien lijadas. Una vez estén listas, hay que pintarlas de color rosa: tarea en la que os pueden ayudar los peques.

Si no tenéis la capacidad de crear los cubos de madera, también puede construirse la Torre con materiales 2D. Para ello, conseguid cartulinas o goma eva. Si preferís hacerlo así, el valor pedagógico del juego no será tan alto y la variedad de aplicaciones se verá limitada.

 

2-. La Escalera Marrón

Este material Montessori es un complemento perfecto para la Torre Rosa. En esta ocasión, en vez de estar compuesto por cubos, el juego de la Escalera Marrón está compuesta por listones de madera. Es decir, siguen el mismo patrón que los cubos. Aun sí, su diferencia de tamaño será siempre proporcional. Es decir, cada listón conservará siempre los 20 cm de profundidad y sólo variará en ancho y alto.

Así como con el primer juego, con la Escalera Marrón también podemos encontrar varias aplicaciones. La primera tare de nuestros peques será la de esparcir horizontalmente las piezas e intentar ordenarlas de mayor a menor. Se trata de un juego que, además de hacerles pensar, les hará reforzar capacidades como coordinación concentración, discriminación visual y orden.

Los materiales necesarios son los mismos que en la anterior ocasión, pero la construcción no será en forma de cubo sino en listones. Y la pintura, efectivamente, ¡marrón!

El control del error de este juego, así como con el de La Torre Rosa es de armonía visual. Es importante que aunque el niño no vea que ha montado mal las escaleras no se le recrimine su error. El Método Montessori respeta los tiempos de cada niño y seguro que en pocos días será capaz de construirla correctamente solo.

 

3-. Cajas de colores

Las cajas de colores Montessori también son uno de los juegos más famosos del método. En total, se pueden encontrar 3 cajas de colores, que son adaptables según la edad de nuestros peques. Este material Montessori es especialmente educativo en cuanto a la comprensión de los colores y sus tonos. También les ayuda a potenciar algunas funciones de psicomotricidad y movilidad.

Tenga la edad que tenga vuestro hijo, no os preocupéis. Este material es adaptable a todas las edades. Si vuestro hijo es un bebé, empezaréis con la caja de colores 1. Si en cambio es mayor, iréis incorporando otras tonalidades y más colores.

Material necesario:

Para construir este juego deberéis haceros con goma eva de colores, cúter, pegamento, tijeras y regla y cartulinas blancas. El material consiste en construir tarjetas que, con un marco blanco, contengan diferentes colores dentro. También crearemos un nonágono que contenga los 9 colores principales de los que después se desprenderán sus tonos de claro a oscuro. Estos son los colores del nonágono: marrón, negro, azul, morado, verde, rosa, amarillo, naranja y rojo.

Cómo jugar

Dejando en medio de una alfombra o toalla el nonágono, los pequeños deberán ir construyendo una especie de sol mediante la clasificación de colores. Es decir, debajo de la porción del amarillo, colocarán todas las tarjetas que tengan un tono cromático parecido.

Es importante que las tarjetas tengan sus bordes blancos para que los peques las cojan por ahí. Así, además de estimular su concentración en el color, también mejoraremos su habilidad de hacer pinza con sus dedos. No importa que al principio los niños no acierten con el orden exacto de cada tono (de oscuro a claro, o al revés). Poco a poco y conforme mejoren su capacidad de conseguir la armonía visual, irán haciéndolo mejor.

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