Seguramente, tengas claro qué es la discapacidad, pero si alguien te preguntara qué es la discapacidad sensorial, dudarías, ¿verdad? Hoy te sacamos de dudas y te contamos todo lo que debes saber sobre este tipo de limitación. Si estás buscando un conocimiento más profundo sobre el tema puedes estudiar la Formación Atención Temprana y conocer los diferentes trastornos y discapacidades que pueden desarrollarse en la infancia y adolescencia.

¿Qué es la discapacidad sensorial?

Es la discapacidad de al menos uno de los cinco sentidos (vista, oído, olfato, gusto o tacto). Dificulta, principalmente, el intercambio de una persona con el mundo que la rodea. Sin embargo, debes saber que cuando hablamos de una discapacidad, esta se suele reducir a un déficit auditivo o visual. También puede tratarse de ambos a la vez.

¿Qué ocurre ante un diagnóstico de este tipo? El área del lenguaje debe ser reeducada desde un primer momento. Así, el individuo afectado podrá expresarse libremente con personas que, también reeducadas, sean capaces de descifrar sus mensajes. Estas personas acompañarán su crecimiento y su maduración. Todo, con el objetivo de que la vida social se vea afectada lo menos posible.

Clasificación de las discapacidades sensoriales

Existen diferentes tipos de discapacidades sensoriales. Conocerlas, permite  tratar adecuadamente a niños con este problema. Las principales las siguientes:

  • Ceguera. También denominada hipovisión con agudeza visual no superior a 3/10.
  • Sordera. Es la atenuación auditiva (en ambos oídos) superior de 25 decibelios.
  • Sordoceguera. Recibe este nombre la discapacidad auditiva y visual.

Como ya te adelantamos, también existen la discapacidad gustativa, olfativa y táctil. Es importante aclararte que las discapacidades sensoriales bajo tratamiento adecuado no impiden a una persona llevar una vida (casi) normal. De hecho, puede ser igual o más exitosa que la de otro individuo que no debe lidiar con este problema.

Desarrollo sensorial en la infancia: ¿por qué es tan importante?

Sin duda, la intervención en toda persona con discapacidad sensorial debe iniciarse en la infancia. Cuanto antes, mejor. ya que así el niño aprenderá a vivir con ese déficit, sin que ello influya en su desarrollo posterior. Para ello, los primeros juguetes y juegos serán protagonistas del desarrollo. Ayudarán a conectar con el mundo de una manera singular pero exitosa.

Un niño con discapacidades sensoriales puede desarrollar el mismo tipo de actividades lúdicas. Si bien existen juguetes especialmente diseñados para atender cada tipo de discapacidad, no es necesario gastar dinero extra. Todo juego tiene un efecto potenciador en un pequeño (cualesquiera que sean sus características). Además, motivará sus habilidades innatas y aquellas que podrían desarrollarse todavía mejor.

Como ya te anticipamos, existen cinco tipos de discapacidades sensoriales. Eso sí, te daremos algunos detalles específicos del desarrollo sensorial en infantes discapacitados visuales y auditivos.

Discapacidad visual

Sin duda, un bebé ciego o con una visión pobre presenta dificultades en su desarrollo motor. Al no ver, le resulta difícil conocer el mundo que le rodea, identificar espacios, calcular dimensiones, etcétera. Moverse, gatear y luego caminar le demanda más tiempo que a un niño sin problemas de vista. Pero lo importante no es medir los tiempos requeridos, sino los logros alcanzados. Te hablamos de independencia física y emocional. También, de su autonomía, y de sus relaciones con el entorno. Si la estimulación de su desarrollo sensorial es precoz, un niño ciego puede integrarse en su medio sin problemas.

Discapacidad auditiva

En el caso de la audición disminuida, el desarrollo intelectual es más difícil. Y es que el bebé sordo posee un modo particular de incorporar la lengua. Y, como la adquisición del lenguaje tiene repercusiones a nivel conductual, es previsible que un sordo sea más tímido. Se mostrará más retraído y nervioso. Ten en cuenta que es alguien aislado de un mundo que, para él o ella, se halla en completo silencio. No obstante, su vida puede normalizarse con el tiempo. Precisa para ello a familiares, maestros y profesionales de salud. Todos trabajarán en conjunto para que incorpore el lenguaje de señas, aprenda a leer los labios, etcétera.

La intervención en el desarrollo de habilidades sensoriales

Las capacidades sensoriales son fundamentales para el crecimiento y la maduración de todo niño. Son las que le permiten recibir información de su entorno (sonidos, sabores, texturas) y de su propio cuerpo (sensación de frío o hambre) y, así, conocer el mundo. Por tal razón, ante una discapacidad sensorial, el estímulo continuo de las habilidades sensoriales es primordial para el buen desarrollo en la niñez.

Ejercicios de estimulación

La estimulación sensorial procura evitar el retraso cognitivo o motor motivado por una discapacidad sensorial. Se trata de una serie de ejercicios y actividades con base científica y neurológica. Lo que buscan es avivar las habilidades sensoriales para facilitar el desarrollo general y, posteriormente, el proceso de aprendizaje. Debes tener claro que la estimulación sensorial no es exclusiva de los discapacitados sensoriales; es positiva para todos los niños.

En el caso de la discapacidad sensorial visual, los juegos de estímulos visuales suelen ser efectivos. Hablamos de actividades, como jugar con un espejo, con linternas o con luces de Navidad. También son positivos los que incluyen papeles de colores y pinturas.

En niños sordos, el trabajo terapéutico consiste en ayudar a conectar sensiblemente con el mundo, empezando con los padres. Más adelante, las terapias del habla ayudan a adquirir un lenguaje posible. Hablamos de un entrenamiento en los primeros años de vida. Una dedicación para que ese ser humano en proceso de formación pueda incorporarse al mundo con menos obstáculos. Los juegos en los que se aplaude, se hace sonar un objeto con cascabeles o un instrumento aportan buenos resultados.

Texturas y temperaturas

En casos de discapacidad táctil, hay que jugar con texturas, temperaturas y materiales, como el agua, la arcilla, la lana o el hielo. Ayudan a «despertar» el sentido afectado de una manera natural, es decir, jugando. Asimismo, la exposición de un niño a diversos aromas u olores facilita el aprendizaje en niños con discapacidad olfativa. Y ante un diagnóstico de discapacidad gustativa, distintas experiencias resultan positivas. Por ejemplo, los juegos con alimentos de diferentes gustos y hasta el simple hecho de mascar chicle.

En cualquier tipo de discapacidad, es importante valorar los diferentes que es el desarrollo de habilidades sensoriales en la niñez y su estímulo continuo.

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