A partir del año y medio, cualquier niño está en condiciones de colaborar en las tareas del hogar. Y no solo eso: está deseoso de poder hacerlo. La torre de aprendizaje es un recurso típico de la pedagogía Montessori (no exclusivo) que se usa en estos casos. Forma parte de la educación viva o activa, que implica a los infantes en su propio aprendizaje. Así, ellos exploran el mundo por su cuenta y sin ayuda, lo que los satisface y hace sentir genial. Si te interesa convertirte en un experto en esta actividad alternativa, no te pierdas nuestro Curso Montessori Online.

En efecto, todo chico necesita sentirse útil, requerido, convocado. No es cierto que tus hijos o alumnos solo deban jugar con sus juguetes. Los objetos del mundo real son para ellos una tentación. Les encanta tocar todo eso que, por lo general, los adultos les prohíben por considerar, erróneamente, peligroso. ¿Ejemplos de ello? La vajilla de la cocina, el escritorio de mamá, los zapatos de papá o los libros de la biblioteca escolar.

Conjuntamente, a los pequeños les encanta participar de las actividades cotidianas en casa o la escuela. Si se los excluye, se les quita un poder enorme y se los empobrece. Por ello, una torre de aprendizaje es la solución para que puedan ayudar en lo diario sin correr riesgos.

La torre de aprendizaje: ¿qué es?

Es una herramienta muy asociada al método educativo Montessori. Se trata de una estructura simple, generalmente de madera, que permite realizar actividades a la altura de los adultos. Es una especie de banco con barandillas o bordes que otorga seguridad.

El niño se sube a una tarima o andamio en el que no corre el riesgo de perder el equilibrio y caer. Ello, además de ser cómodo y práctico, posibilita que el peque use libremente sus manos para hacer lo que desee. ¿Resultado? La criatura llega, sin esfuerzo, a la mesa de la cocina o al lavabo, sitios que antes le resultaban inalcanzables. ¿Para qué? Colaborar con papá o mamá en la cocina, o lavarse las manos en el baño sin ayuda de los adultos. ¿Conclusión? Tu hijo o educando se sentirá feliz de colaborar contigo sin necesidad de ser alzado. Y, sobre todo, sin tener que mirar la vida desde abajo.

Vale la pena aclarar que, aunque se trate de un elemento seguro, un niño siempre debe estar supervisado por un adulto responsable.

¿Para qué se utiliza la torre de aprendizaje?

Este taburete confiable, incluso para padres temerosos, permite a los niños elevarse en altura para realizar tareas. Ahora, si eres de los que prefiere a los niños frente a las pantallas sin molestar, evita incorporarlo. Las cosas por su nombre: es un recurso para hacer a los pequeños partícipes de la vida de los adultos.

¿En qué casos es sumamente útil? Cuando a tu hijo se le da por querer cocinar contigo. Sin esta herramienta de soporte tendría que subirse a una silla, de la que podría resbalar y hacerse daño. En cambio, subido a su torre de aprendizaje, podrá colaborar (de acuerdo con sus posibilidades) lavando verdura o pelando una patata. Otro sitio en el que resulta muy práctica es en el baño. Allí tu peque podrá cepillarse los dientes, mirarse al espejo o lavar sus manos sin problemas.

¿Y qué decir de su utilidad en la escuela? Este recurso educativo permite a los alumnos coger objetos de estantes que los superan en altura. O alcanzar su libro preferido de la biblioteca. También estar a la altura de su maestro cuando éste lo llama a su escritorio. ¡Y mirar a los adultos a los ojos! Como advertirás, lo que era inimaginable tiempo atrás, ahora es posible.

En definitiva, esta novedad dota a los peques de independencia a la hora de realizar tareas en familia.

Beneficios y utilidades del gran recurso Montessori

─ El concepto do it yourself (DIY) o hazlo tú mismo promueve la independencia de los niños, aumentando su autonomía. Es un principio básico de la pedagogía Montessori.

─ Fomenta la participación en las tareas diarias. Es decir, la intervención de tus hijos o alumnos en actividades sencillas como limpiar, ordenar, secar o cocinar.

─ Provee a los pequeños de experiencias enriquecedoras de tipo sensorial, que implican motricidad fina y los entretiene.

─ Permite a los críos dejar de ser espectadores de lo que ocurre, para ser protagonistas. Esto, además, les confiere cierta responsabilidad, acorde con su edad.

¿Qué ventajas te aportará a ti como adulto?

En primer lugar, te permitirá compartir actividades con tu peque. Tareas que, hasta el momento, evitabas hacer en su presencia con el propósito de no tentarlo y ponerlo en riesgo. Ello supone la mayor ventaja. Una vez que adoptes esta herramienta pedagógica de gran practicidad, verás tu rutina familiar cambiar radicalmente. ¿Por qué? Simplemente debido a que contarás con más tiempo para realizar las tareas domésticas.

Si antes te escondías para fregar los platos, ahora puedes incorporar a tu hijo y además disfrutar del momento. Es obvio que el niño quizás ensuciará más o demorará la tarea, pero ello igualmente supondrá un ahorro de tiempo. Ya lo verás.

Como docente, el hecho de contar con una torre de aprendizaje te facilitará las tareas diarias. Podrás delegar en tus alumnos algunas actividades sencillas y ello supondrá un aprendizaje más completo. ¿Por qué razón? Está comprobado que la enseñanza que involucra a los niños permanece en la memoria por más tiempo. En efecto, las experiencias que los tienen como protagonistas son tanto más enriquecedoras en el entorno del aula escolar.

En resumen, los beneficios son múltiples, tanto para los niños como para los adultos que los rodean. Por fortuna, existe gran variedad de modelos. Tú elegirás el que más te convenga por precio-calidad, modo de compra, marca, forma de pago, etcétera. Recuerda: cualquiera sea el estilo, todos los tipos tienen la misma utilidad y similares características. A lo sumo pueden variar el material de base o su color.

Ahora que sabes qué es una torre de aprendizaje, para qué sirve y qué beneficios trae, apuesta por ella. Puede aportar mucho a la vida de tus hijos o alumnos. ¿Y lo más importante? Ellos se sentirán más felices, tanto en casa como en el colegio.