El autoconocimiento emocional está estrechamente ligado a dos conceptos: la inteligencia y los sentimientos. Esta capacidad debe desarrollarse a temprana edad y es imprescindible para que los niños sepan cómo afrontar los obstáculos. Y esto se consigue mejorando la consciencia sobre sí mismos, ya que así los pequeños aprenden a comprender mejor el complicado mundo de las emociones. Si quieres formarte para guiar a los menores en este aprendizaje puedes cursar nuestro Máster en Coaching e Inteligencia Emocional Infantil y Juvenil y ayudarles a gestionar sus emociones.

¿Qué es el autoconocimiento emocional?

El autoconocimiento emocional es una capacidad fundamental que nos permite conocer nuestro interior. En este sentido, enseñar a los menores a gestionar sus emociones es todo un reto que, como padre, madre o educador, debes afrontar. Independientemente del contexto en el que nos encontremos, la inteligencia emocional resulta imprescindible en todos los ámbitos de la vida.

El objetivo es conseguir que el niño reconozca y acepte sus sentimientos. En un gran número de ocasiones, los adultos no entendemos el por qué de determinadas reacciones infantiles. No obstante, no debes olvidar que, por lo general, los menores suelen acentuar muchas emociones, a veces de manera inconsciente.

La cosa se complica cuando los pequeños presentan una dificultad extra en el reconocimiento de sus emociones. En este aspecto, la tarea del psicólogo, tutor, madre o padre se resulta más difícil. Esto puede darse en los casos en que los niños presenten condiciones como el autismo o el TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad).

En sí, el autoconocimiento emocional ayuda a los menores a controlar su conducta e incluso a predecirla en determinadas situaciones. Este autocontrol supone adquirir una inteligencia no solo relacionada con las propias emociones, sino también con las de los demás. Es importante desarrollar este conocimiento en los pequeños para que comprendan que sus compañeros pueden sufrir, padecer o entristecerse. De alguna forma, es esencial que entiendan la importancia de empatizar con los demás.

Cómo desarrollar la inteligencia emocional en los niños

Lo más importante para situar a nuestros menores en un contexto emocional determinado es lograr que comprendan sus sentimientos. Por ejemplo, cuando sienten una rabieta o han discutido con otro niños, deben analizar sus reacciones internas.

Debes tener en cuenta que muchos casos de bullying son consecuencia de la poca capacidad que poseen algunos menores de ponerse en el lugar de quien lo sufre. Estos suelen originarse con la humillación de un alumno a otro y la escasa respuesta que encuentra el acosador. Podríamos reducir de forma significativa el porcentaje del acoso escolar facilitando el contacto humano entre los estudiantes. Por eso, esta capacidad cada vez se trabaja más en las actividades grupales y en la pertenencia de grupo.

Cuando se produce un conflicto entre dos menores, lo más acertado es hacerles recapacitar sobre la situación. Preguntarles por qué han actuado de una determinada manera les ayudará a reflexionar. Por lo tanto, el niño que se haya visto lastimado debe aprender a expresar sus sentimientos y hacérselos ver a su compañero.

Por suerte, como hemos mencionado antes, las actividades en grupo son de gran ayuda para el desarrollo del autoconocimiento emocional en los niños. Estas se pueden aplicar en el aula, en el jardín de infancia o dentro del hogar.

Además, existen películas animadas que cumplen este objetivo. De esta forma, conseguir aflorar una emoción en el menor le ayudará a reconocer dicho sentimiento. Esto, a su vez, le permite adelantarse a sus emociones y controlar las que puedan ser autodestructivas.

¿Por qué es importante este aprendizaje?

La finalidad del autoconocimiento emocional se basa en que el niño sepa conducirse hacia aquellos sentimientos que le permiten fortalecer su autoestima. Asimismo, es crucial que entienda la necesidad de hacer sentir bien a su prójimo.

El hecho de conocerse a uno mismo implica un entendimiento del subjetivismo, imprescindible para aceptar y compartir ciertos sentimientos. Por otro lado, desarrollar esta aptitud les permite razonar y prevenir circunstancias que puedan afectarles de alguna manera. Esto les lleva a verse como seres individuales que están al mismo nivel que sus compañeros.

Una vez que han comprendido su individualidad, la siguiente capacidad que deberán desarrollar es la madurez. De esta forma, el autoconocimiento emocional les servirá para mejorar la convivencia y la comprensión de sus semejantes.

Al entenderse a sí mismos, comprenden que son valiosos en el mundo y que están capacitados para alcanzar cualquier meta que se propongan. El hecho de predecir sus emociones también les sirve para marcarse objetivos en la vida dentro de sus posibilidades.

Cuando desarrollan su inteligencia emocional, los pequeños adquieren la capacidad de analizar sus propios errores. Esto les vuelve más empáticos, ya que son capaces de reconocer el sufrimiento ajeno.

Además, el autoconocimiento emocional repercute directamente en el empeño diario. Por este motivo, es normal que veas a tus hijos o alumnos esforzándose por ser mejores, ya sea académica o humanamente.

Actividades para desarrollar la inteligencia emocional en niños

Existen diferentes actividades para trabajar la inteligencia emocional en la infancia que son lúdicas y a la vez didácticas. Te damos algunos ejemplos a continuación:

Películas para promover la gestión emocional

El cine puede ser una forma efectiva para que los niños representen las emociones. Una película de dibujos animados idónea para trabajar en ello es Inside Out.

En este caso, lo mejor es ponerles la película para después llevar a cabo actividades con las que trabajar su inteligencia emocional. Aprovecha para poner en práctica su psicomotricidad haciendo que coloreen a los personajes. También puedes añadir otras emociones que no aparecen en la película, como el amor o el aburrimiento, por ejemplo.

Fichas para describir los sentimientos

Otra opción es exponer contextos, como cuando un juguete no funciona o su mascota rompe sus cuadernos de ejercicios. Acto seguido, mediante las fichas, deberán explicar cómo esas situaciones les afectarían.

Dibujar y pintar

¿Sabías que el dibujo se utiliza mucho por los psicopedagogos para analizar las emociones de los menores ante acontecimientos específicos? Cuando aún son muy pequeños, pintar les facilita expresarse, por lo que el arte se convierte en una actividad imprescindible para su desarrollo.

Expresar las emociones a través de la música

Si los niños son más grandes y ya controlan la lectura y escritura, puedes motivarles con piezas de música clásica. Puedes proponerles que escriban una historia en función de las emociones que les causa una determinada melodía. Así, ellos reflexionarán sobre el impacto que les producen las notas musicales.

Aprender de forma colectiva

Obviamente, no debes prescindir de las actividades grupales, asignando a cada niño una tarea importante que refuerce su permanencia en el colectivo.

En conclusión, el autoconocimiento emocional permite el desarrollo personal siempre que se realice durante la infancia, aunque hay niños que presentan más dificultades que otros a la hora de reconocer sus emociones. Recuerda que siempre conseguirás mayores resultados planeando actividades en que interactúen en grupo.

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