El control de esfínteres es uno de los procesos más complicados durante la infancia y, a la vez, uno de los pasos que marca la autonomía del bebé. ¿Cuándo es el momento de dejar el pañal y cómo hacerlo con éxito? ¡Aquí todas las respuestas! Fórmate como Auxiliar de Pediatría si quieres especializarte en este campo de la salud a nivel profesional.

¿Qué es el control de esfínteres?

Controlar los esfínteres puede definirse como la capacidad de aprender a ir al baño una vez se abandona el uso del pañal. Se trata de un proceso mediante el cual el bebé aprende a controlar su vejiga e intestinos, por lo que puede desarrollarse a ritmos distintos.

En cualquier caso, es importante generar un ambiente relajado para el niño y una actitud de empatía y comprensión como padres y educadores, para trasmitirle tranquilidad y apoyo en todo momento.

Antes de que el niño aprenda a controlar los esfínteres, es importante que conozca su cuerpo y sus funciones básicas para identificar qué es la caca o el pis y poder entender cómo debe adaptarse al cambio.

¿A qué edad aprenden a ir al baño los niños?

Los pediatras sostienen que a los dos años es cuando los pequeños empiezan a percibir las sensaciones y a adquirir la capacidad de controlar las ganas de orinar. En ese momento, es cuando es interesante sentarles en el retrete o en el orinal para que se vayan habituando a dejar el pañal.

La edad en la que el niño aprende a ir al baño puede ser muy variable, ya que cada uno tiene su propio ritmo de crecimiento y desarrollo. Como promedio, es entre los dos y los cinco años cuando adquiere el control de esfínteres, tanto de día como de noche.

La mayoría de niños aprenden a controlar la micción entre los dos y los tres años y, antes de los cinco si hablamos de continencia nocturna. En este caso, es esencial que primero sepan controlar los esfínteres durante el día y cuando esto pase, se les retira el pañal durante la noche. Sobre ello, es importante que hagan pipí antes de dormirse y que no beban demasiados líquidos antes de acostarse.

Cómo saber si el niño está preparado para dejar el pañal

Si bien es cierto que sabemos la edad aproximada en la que los pequeños están listos para ir al baño solos, unos pueden estarlo antes y otros después. Por ello, hay que prestar atención a las señales que indican que el niño está preparado para dejar el pañal. ¡Toma nota!

Muestra interés por quitarse el pañal e ir al baño

Si el niño comienza a pedir ir al baño, nos imita, se agacha y muestra signos de querer quitarse el pañal cuando está mojado, pueden ser indicios de que ya está preparado para el control de esfínteres.

Pañal seco durante más de dos horas

¿Aguanta más de dos horas con el pañal seco? Eso quiere decir que el niño ya sabe controlar su vejiga y que es capaz de contener la micción.

Identifica cuándo necesita ir al WC

Cuando el pequeño se da cuenta de que se está haciendo pipí o caca y manifiesta la necesidad de ir al baño (ya sea con palabras o por gestos) y tiene conocimiento sobre lo que va a ocurrir, significa que toca despedirse del pañal.

Sabe subirse y bajarse los pantalones

A partir de los dos o tres años los niños adquieren una mayor habilidad en los movimientos y control sobre su cuerpo. Cuando empiezan a vestirse y desvestirse solos, son capaces de sentarse y levantarse del asiento, y de subirse y bajarse los pantalones, es posible de que estén preparados para el control de esfínteres.

Retroceso en el control de esfínteres: ¿por qué sucede?

En algunos casos puede suceder que cuando el niño parecía saber ir al baño y contenerse, vuelva a escapársele el pis de forma habitual. Antes de nada, debes saber que esto puede ser completamente normal y no hay por qué alarmarse. En todo caso, es importante conocer las causas del retroceso en el control de esfínteres. Algunas de las razones que pueden estar detrás son las siguientes:

  • Retirada del pañal en contra de su voluntad o cuando no está realmente preparado como creíamos.
  • Vuelta a la escuela o inicio.
  • La llegada de un hermano a la familia o la intención de imitar a un hermano más pequeño para acaparar la atención.
  • Separación de los padres o sucesos familiares que puedan influir en su bienestar.
  • Situaciones inesperadas, como una caída o un accidente, y acontecimientos especiales o estados de alteración.

Como vemos, las causas son principalmente periodos de cambios que afectan a los pequeños y que pueden alterar el aprendizaje en el manejo de esfínteres. Lo más importante es ser paciente, transmitirle apoyo, comprensión y acompañamiento durante todo el proceso y no culparle ni mucho menos reñirle por ello, sino todo lo contrario.

Trucos para que olvide el pañal

Para que el control de esfínteres en los niños sea efectivo debemos evidenciar en ellos una maduración a varios niveles: neurológico, psicológico y fisiológico. Igualmente, hay una serie de técnicas que pueden ayudar a olvidar el pañal más fácilmente.

Ayudarle a crear el hábito de ir al baño

Poner al alcance del niño un adaptador de inodoro u orinal hará que vaya familiarizándose con el hábito de ir al baño. También puede contribuir a ello que le acompañemos durante el proceso, aunque dejándole autonomía para que vaya aprendiendo. Eso sí, si no quiere ir al baño, no debemos insistirle.

Dar ejemplo

Si el niño ve que sus padres van al baño de forma recurrente y natural, puede aprender mejor lo que debe hacer y, muy probablemente, querrá repetir la misma acción. La imitación puede ser una buena aliada para aprender a controlar los esfínteres en los niños.

Crear un ambiente relajado

Preparar el lugar para que ir al baño sea algo «apetecible y de su interés» es uno de los trucos para dejar el pañal que pueden ayudar. Lo primero sería poner el adaptador en el WC o colocar el orinal o bacinilla.

También es importante que el pequeño no vea el baño como un sitio aburrido y que asocie a las normas. Crear instantes de juego en la hora del baño, por ejemplo, puede ser una buena estrategia para cambiar esa percepción.

Mejor en verano

El verano es la mejor época para decirle adiós al pañal, ya que los peques llevan poca ropa y disponemos de más tiempo libre para controlar mejor el proceso. Además, en este periodo beben más líquidos y aumenta su necesidad de ir al baño y, por ende, las oportunidades para enseñarle a adquirir el hábito.

Los niños, primero sentados

Para hacerlo más fácil al principio, lo mejor es que tanto niños como niñas meen orinen sentados. Será mucho más cómodo para aprovechar la ocasión si también quieren defecar.

Reconoce sus logros

Cuando el niño aprende a ir al baño de forma autónoma y va logrando deshacerse del pañal, es bueno felicitarle y elogiarle por ello. Demostrarle nuestra satisfacción también puede motivarle a seguir con el proceso.