¿Te suena el modelo de las inteligencias múltiples de Gardner? Esta teoría sostiene que la inteligencia se puede entrenar desde diferentes áreas en las que intervienen los procesos mentales. Hablamos de habilidades que se trabajan desde la infancia. A partir de diferentes recursos y herramientas, la idea es estimular el conocimiento desde una edad temprana.

Hoy vemos cuáles son estas inteligencias y cómo se pueden fomentar en el aula. Si quieres ir más allá, estudiar coaching te formará para crear estrategias educativas que potencien la enseñanza infantil y juvenil.

¿Qué es la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner?

La teoría de las ocho inteligencias múltiples fue propuesta por Howard Gardner. Este psicólogo estadounidense expuso que las personas desarrollamos varios tipos de inteligencia que utilizan diferentes zonas del cerebro que están interconectadas.

¿Cuáles son las inteligencias múltiples?

En la actualidad, dicha teoría se sigue aplicando para conseguir una educación más completa y de calidad. Veamos, a continuación, cómo se clasifican las inteligencias múltiples de Gardner.

Inteligencia lingüística

Se refiere a la capacidad de dominar el lenguaje y la comunicación, tanto oral como escrita. Es una habilidad que se adquiere en la infancia y que se va perfeccionando con el tiempo. Quienes tienen mejores dotes en esta capacidad se dedican a la comunicación, la escritura, la interpretación, etc.

Inteligencia musical

Gardner defiende que existe una inteligencia musical presente en todas las personas. Así, podemos responder a diferentes estímulos sonoros, ya que nuestro cerebro ejecuta funciones relacionadas con la composición musical.

Inteligencia lógico-matemática

Otra de las inteligencias múltiples es la que atañe al razonamiento lógico, la resolución de problemas matemáticos y la relación causa-efecto.

¿Sabías que el famoso test de coeficiente intelectual (IQ) se basa principalmente en esta inteligencia? Científicos, ingenieros y matemáticos se caracterizan por este tipo de habilidad.

Inteligencia espacial

Es la capacidad de observar el mundo desde diferentes ángulos y poder tener distintos puntos de vista sobre lo que nos rodea.

Los artistas como los pintores, fotógrafos, diseñadores, arquitectos son brillantes en inteligencia espacial. Tienen un sentido de la estética muy desarrollado, una imaginación sin límites y buenos dotes en creatividad.

Inteligencia corporal

Los bailarines, gimnastas y deportistas tienen ampliamente desarrollada este tipo de inteligencia. Es la habilidad física que permite expresar emociones a través del arte de moverse con el cuerpo.

Inteligencia intrapersonal

Las personas que destacan en este tipo de inteligencia son más capaces de indagar en sus sentimientos y emociones y de hacer un ejercicio de reflexión sobre los mismos. Una aptitud que permite conocerse más y mejor, lo cual suma un mayor bienestar y satisfacción personal. Los psicólogos, por ejemplo, son pioneros en esta habilidad y, por ello, ayudan a los demás a gestionar su parte emocional.

Inteligencia interpersonal

Este tipo de inteligencia se refiere a la habilidad de interactuar y de empatizar con los demás. Las ONG y quienes colaboran con causas solidarias dan ejemplo en este sentido. También, perfiles como los docentes, los psicólogos y pedagogos sacan sobresaliente en esta habilidad.

Inteligencia naturalista

Se refiere a la habilidad de detectar y promover la protección del medio ambiente en defensa de la naturaleza. Saber identificar las especies de animales y vegetales y profundizar en el entorno natural son rasgos característicos de este tipo de inteligencia, la octava y la última de las inteligencias múltiples que Gardner propuso.

Actividades para entrenar la inteligencia en la infancia

Centrándonos en la etapa infantil ¿cómo trabajar las inteligencias múltiples en el aula? Os proponemos algunas actividades para conseguirlo.

  • Si el objetivo es trabajar la inteligencia musical, familiarizar al niño con la música es el primer paso. Aprender a tocar un instrumento y componer canciones son buenas opciones.
  • Fomentar el sentido del lenguaje en los niños pasa por reforzar sus habilidades comunicativas y de escritura. ¿Cómo? Para entrenarse en la técnica pueden preparar un discurso oral o escrito sobre un tema que les guste, escribir historias y, sobre todo, es importante que lean mucho. Apuntarles a teatro también es otra buena alternativa.
  • La inteligencia lógica-matemática se trabaja con actividades que potencien el rendimiento mental. La resolución de problemas, la formulación de hipótesis o el análisis son procesos que promueven las habilidades cognitivas en los niños.
  • Si el niño tiene madera de artista y tiene una gran imaginación, esta aptitud se puede trabajar con el dibujo y la pintura, entre otras opciones.
  • Para cultivar la inteligencia corporal-cinestésica sería interesante fomentar la representación de coreografías y juegos de mímica en el aula.
  • ¿La intención es conseguir que el alumno profundice y reflexione sobre sí mismo y sus acciones? Proponer un ejercicio donde evaluar su propio aprendizaje es una buena idea.
  • Y, si queremos desarrollar su sentido de la solidaridad y de la empatía, una propuesta es que el niño idee un proyecto propio con el que cumplir objetivos comunes.
  • Es importante familiarizar a los niños con la naturaleza y la responsabilidad de respetar el medio que les rodea. Por ejemplo, se puede plantear una actividad para que conozcan en profundidad las características de la flora y fauna que les rodea.

Las claves para trabajar las ocho inteligencias múltiples

Este tipo de inteligencias se desarrollan desde la infancia y se pueden reforzar con el paso de los años. Ya sabes, ¡nunca se deja de aprender! Pero, para trabajar las capacidades citadas anteriormente, cabe tener en cuenta algunas recomendaciones que los docentes y educadores infantiles deben aplicar para conseguir buenos resultados en el aula. Algunas claves son las siguientes:

  • Valorar las inteligencias de cada niño para potenciar aquellas en las que destaque y trabajar el resto.
  • Establecer estrategias didácticas que permitan trabajar todas las capacidades.
  • Promover un aprendizaje activo y adaptado al mundo que les rodea para que después puedan aplicarlo en sus situaciones personales.
  • Aprovechar el potencial de la tecnología para fomentar el rendimiento y el conocimiento en las aulas.
  • Impulsar un aprendizaje participativo y lo más adaptado posible. Asimismo, hay que apostar por técnicas de gamificación para desarrollar destrezas por medios lúdicos y a la vez educativos.