Los juegos didácticos contribuyen positivamente al desarrollo de los niños

Los juegos didácticos son una buena manera de ayudar a aprender a todas las edades. No solo son importantes como parte del desarrollo clave de un niño, sino que contribuyen a dinámicas posteriores. Un juego didáctico puede aplicarse a personas de mediana edad, a jóvenes y también a adultos. Y es que está claro que aprendemos mejor si nos lo pasamos bien. Entonces, ¿por qué no enseñar mediante el juego, tanto en casa como en la escuela? ¡Fórmate con el curso de monitor de ocio y tiempo libre online!

Juegos didácticos para niños

Si nos centramos en los niños (sobre todo de corta edad) el juego es necesario y vital para ellos. Mediante actividades lúdicas, los niños no solo adquieren destrezas, sino que aprenden limitaciones físicas y se cuestionan el funcionamiento de lo que tienen alrededor. Es decir, jugar enseña cómo es el mundo y cómo se debe integrar uno dentro de él. Debido al carácter reiterativo que se precisa para fijar conocimientos, el juego es un sistema infalible.

Para que un niño adquiera una destreza, deberá repetir muchas veces la misma acción. Solo hace falta pensar en la cantidad de zapatos mal atados que precisamos antes de conseguir atarnos bien los cordones. Sin embargo, no nos importa volver a jugar al mismo juego una y otra vez. Los sistemas lúdicos no se agotan porque no aburren. Por eso es una buena manera de adentrarse en los saberes y conocimientos desde las primeras etapas de la educación.

Juegos didácticos adaptados a la infancia

La mayor parte de los juegos comparten una característica primordial para lograr su éxito. Por norma general, suelen combinarse con la parte teórica o lo que se debe aprender con una parte activa y práctica. Este factor es esencial para que el juego didáctico se realice de forma efectiva. Hay que tener presente que los niños precisan mucha actividad física para aprender a controlar el espacio, ser conscientes de su fuerza, adquirir destrezas con su capacidad motora, etc.

Un juego que se adapte a las primeras etapas de la educación debe tener, por lo tanto, contenido físico. Además, debe ahondar también en el desarrollo de su percepción y sensación con respecto al mundo, sin olvidar el desenvolvimiento mental.

Tipos de juegos didácticos

Un juego didáctico que tenga en cuenta la discriminación o la identificación de formas diferentes, de distintos tamaños, de texturas o de colores podrá ayudar a distinguir esos elementos. Además, ayudará también a captar las diferencias que se aprecian mediante los diferentes sentidos de un significado concreto. No es lo mismo un color que otro, si se agrupan objetos por colores. No es lo mismo una tela de verano que la pana, si se agrupan por texturas.

Con un simple juego que puede ser separar botones dependiendo de su forma, de su color o de su tamaño se estarán trabajando muchos factores. Para empezar, el componente visual y táctil de la sensación del infante. Para continuar, la perseverancia y el orden. Los niños tendrán activas las manos y la mente, mientras que permanecen sentados y quietos, lo que también les ayudará a mantener la calma.

Una actividad tan simple como esta puede convertirse en un gran juego didáctico que se irá volviendo cada vez más complicado, con el paso del tiempo y con la capacitación de nuevas habilidades. Por ejemplo, una vez que el bebé o el niño ya sepa separar los botones por forma, por tamaño y por colores, tal vez pueda empezar a contar cuántos hay en cada grupo. Así, todo el trabajo anterior le hará formar pequeños grupos que le ayuden a contar cantidades pequeñas. Cuando las controle, podría sumar todas las cantidades para saber cuántos botones hay en total.

Juegos para emocionarse

Muchas veces las enseñanzas lúdicas se olvidan de las sensaciones y las condiciones afectivas de los niños. No reprimir sus emociones y todas las experimentaciones emocionales que sienten es fundamental para un desarrollo completo y sano. Por eso, hay actividades dinámicas que pueden ayudar a enfrentar situaciones de sorpresa, enfado, alegría o pena con normalidad. Además, integrar este tipo de juegos ayudará a que desarrollen también la importante capacidad creativa, que no se debe nunca limitar en una mente joven.

Además de todos estos aspectos favorables, este tipo de juegos ayudan en otros aspectos importantes para su sociabilidad. Por ejemplo, a temas de cooperación y empatía con otras personas o seres vivos, a favorecer su capacidad imaginativa y a conocerse ellos mismos. Hacer consciente al niño de que pegar duele y de que ejercer presión sobre la piel con un objeto punzante pincha, ayuda a que sean conscientes de la sensibilidad corporal ajena. Así, cuando un bebé comienza a pegar de forma inconsciente, es conveniente evitar males mayores, haciéndole entender cuanto antes las consecuencias que se derivan de ello.

Los juegos que tienen en cuenta las emociones ayudan, por lo tanto, a que los niños aprecien mejor su relación con su entorno humano y material. Además, contribuyen al respeto que tienen por otros seres vivos y personas. Todo esto podrá ayudar a que acepten lo que sienten como algo normal y a aceptar a otras personas que sientan cosas diferentes. Además, este tipo de juegos didácticos contribuyen a que el niño sepa entender el lenguaje no verbal. Conocer, por ejemplo, cuando una persona está mal, sin necesidad de que se lo digan.

En la escuela y en casa

Todos los juegos didácticos que se pueden realizar ayudan a que los niños desarrollen con normalidad sus capacidades. Como están dentro de la norma y no pretenden potenciarlas aceleradamente, sino dejar que esas habilidades se descubran mediante el ejercicio lúdico, pueden llevarse a cabo tanto en la escuela como en casa. Comenzar la etapa de aprendizaje con juegos desde la guardería es un buen comienzo, pero no es necesario esperar. Los juegos presentados aquí pueden realizarse desde que los bebés abren los ojos. ¡La educación comienza cuando se nace y, por fortuna para todo niño y niña, no acaba nunca!