¿Qué debemos analizar antes de elegir guardería?

Una guardería tiene que contar con unas características básicas que aporten tranquilidad a las familias. Es con estas garantías que los padres, madres o tutores pueden fiarse al completo de la profesionalidad de los establecimientos. En algunos casos, dejar a los niños y niñas en una guardería es un proceso duro para los más allegados al pequeño. Sin embargo, para muchos pequeños, esta aventura se traduce en un proceso enriquecedor para su aprendizaje, socialización e independencia. Si te apasiona la educación infantil, no te pierdas nuestro curso jardín de infancia.

Como bien decíamos antes, dejar a los peques en un centro infantil no debería ser un mal momento. Para ello, entre otros mecanismos, existen diferentes requisitos esenciales que debe tener un jardín de infancia o centro de estudios infantiles.

¿Qué debe tener una guardería?

Un centro de jardín de infancia tiene que estar pensado siempre para los más pequeños y para favorecer su aprendizaje. No tiene que parecer un lugar adecuado para los acompañantes, sino un espacio adaptado para ellos. En este sentido, deben ser espacios que permitan una vigilancia fácil por parte del personal educativo. Las características técnicas deben contribuir a que el alumnado desarrolle habilidades cognitivas, psicológicas y motrices.

Además, estos espacios deben estar, siempre, pensados y adaptados pensando en la seguridad de los que serán sus usuarios, los bebés y niños. Por ello, damos un pequeño repaso a continuación a las medidas de seguridad que se deben cumplir en un centro infantil.

Instalaciones

En el caso de lugares en los que van a estar bebés y niños muy pequeños, algunos de los riesgos que se pueden correr suceden al gatear, correr o no medir la fuerza. Por eso, es importante que las zonas sean amplias y se pueda ver bien de una esquina a otra sin obstáculos en medio.

Las guarderías suelen tener suelos blandos que amortigüen posibles caídas. Además, si el centro dispone de «gimnasio», normalmente se colocará un suelo todavía más blando, previendo que habrá más caídas. Como se ha insistido ya con anterioridad, todo debe estar pensado para el bebé, desde sus ojos y necesidades.

Por otro lado, también se debe prestar especial atención al aislamiento de zonas eléctricas o de escape. Tampoco deben haber puertas peligrosas al alcance de los niños, ni cristaleras, por ejemplo.

Adaptación

Otro de los temas que más se cuestionan hoy en día es que las guarderías estén adaptadas a las necesidades reales actuales de la población. En este sentido, la inclusión está en boca de todos. En las construcciones nuevas, una guardería ya se proyecta con accesibilidad para personas con movilidad reducida. No obstante, es importante para cualquier niño que no existan escalones o escaleras en los lugares donde vayan a deambular. Así se consigue disminuir el riesgo de caídas.

En cuanto a la inclusión, también es importante para muchos padres, madres y tutores. Por ello, tener la certeza de que todos los niños y niñas podrán participar en las actividades que se lleven a cabo es muy valioso. Por ejemplo, saber si existen aulas con ejercicios visuales, otras donde se permiten ejercicios auditivos… Solo así se puede incluir en la socialización de la escuela de infantil a niños y niñas con diversidad funcional física. Aunque parezca un tema a no tener en cuenta si no se necesita, preocuparse por este tipo de cuestiones es indispensable para la inclusión social.

Zonas más protegidas

Una guardería debe estar pensada para niños pequeños. Por lo tanto, aunque existan objetos peligrosos para ellos, deben estar siempre inaccesibles. Por ejemplo, una ventana puede abrirse siempre que esté a más de un metro veinte de altura. Al igual que las paredes pueden comenzar a no ser blandas y a tener enchufes a esa altura. Esto facilita la limpieza del centro cuando los niños no están. Sin embargo, ayuda a impedir el riesgo de que puedan caerse por la ventana o electrocutarse.

En este sentido, en la visita a la guardería puede tenerse en cuenta que, al menos, en ese primer metro y veinte centímetros desde el suelo sí exista una zona de seguridad adaptada a los pequeños. En general, esto va a ser lo que más importe a la hora de estar tranquilo al dejar a un pequeño o pequeña fuera de casa: su seguridad.