Aplicar Montessori para bebés no es nuevo, pero sí está de moda como método de pedagogía educativa alternativa. Es una metodología cuya base es que cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo de los niños. Su creadora, María Montessori, recomendaba adecuar los espacios y objetos al crecimiento. Si te gustaría especializarte en este ámbito, no te pierdas nuestro Curso Guía Montessori.

Los bebés necesitan estar en movimiento, por lo que se les deja que elijan dónde estar. Pueden desplazarse libremente por los espacios, jugar en el suelo, y se intenta que la distribución de los espacios no sea uniforme. El orden y la limpieza son fundamentales, pero los salones deben de ser espaciosos y amplios. Los niños, aunque sean pequeños, ayudan a mantener el orden, de forma que se fomenta su autonomía y el respeto.

Las siguientes actividades se basan en el método Montessori para bebés.

Actividades para bebés

Debes tener en cuenta que los bebés tienen como entorno principal su dormitorio. Pero antes era el vientre de su madre. Por tanto, en niños de pocos meses, los cambios del entorno van a ser el principal elemento en su desarrollo.

Bebés de 0 a 12 meses

En estas primeras semanas tras el nacimiento ayudaremos al niño a mantener un ambiente parecido al de vientre materno.

– Pondremos música clásica suave y luz natural baja.

– Acercarles objetos como móviles de color blanco y negro les ayuda a fijar la vista. De momento no ven los colores. Perciben el contraste más que los colores.

– Acercar el rostro y hablarle suavemente les llama mucho la atención.

– Progresivamente, podemos ir haciendo sonidos con sonajeros.

– Los juguetes de madera tienen un tacto natural, en este sentido los preferiremos al plástico.

Conforme va creciendo, va absorbiendo todos los estímulos y percibe un ambiente positivo y estimulante.

Montessori para bebés: de los 12 a los 24 meses

El movimiento es central en esta etapa y se asocia con el desarrollo del cerebro. Por tanto, debemos brindar al bebé las oportunidades necesarias para que se mueva. Sobre los 8 meses ya comenzará a gatear, si le hemos ofrecido la oportunidad, y comenzará a sentarse solo.

Por tanto, las actividades se centran en dar libertad de movimiento:

– Ofrecer pelotas blanditas cuando el niño está boca abajo en el suelo. Intentará alcanzarlas, así como cualquier otro objeto que tenga a mano.

– No se les debe tener demasiado tiempo en el parque porque limita los movimientos. Debe poder explorar y aprender.

– Los juguetes se ponen en cestas o cajas de fácil acceso en la habitación o salón. Igual se hace en las escuelas infantiles. De esta forma, se les ayuda a que puedan recogerlos con facilidad.

– En relación al lenguaje, se les habla sobre lo que hay alrededor o en lo que se fija. Cada cosa tiene su nombre y así el pequeño lo va aprendiendo.

– A la hora de dormir, a los bebés se les acostumbra a dormir solos, sin objetos o chupetes, o meciéndolo. Acostarlo tras un baño caliente es un buen hábito, pues esto los relaja.

– Salir a diario al aire libre es esencial para su desarrollo. Correr o subir alguna colina es muy bueno para su psicomotricidad. Nos adaptaremos siempre a su ritmo, ya que los pequeños se paran constantemente por su curiosidad.

Cuando el pequeño se caiga o se tropiece hay que alentarle a seguir porque forma parte del crecimiento y desarrollo normal. En el método Montessori para bebés no se aconseja ayudarlos si ellos lo hacen o lo intentan solos. Si les facilitamos demasiado las cosas será contraproducente en su futuro desarrollo.

Actividades en esta etapa

– Ofrecerles materiales como rompecabezas de un par de piezas.

– Anillos de diferentes tamaños para colocar en una base.

– Bloques de construcción para apilarlos y después derribarlos, les resulta muy divertido.

– Cajas o cestas para que metan y saquen cosas, abrirlos y cerrarlos.

– La comunicación con el niño debe basarse en hablar con el niño y no al niño. No nos limitaremos a hablarle para decirle lo que tiene que hacer, sino también hablar de las cosas que nos rodean.

¿Qué lenguaje debes utilizar?

– Para fomentar su lenguaje debes tratar de no anticiparte a sus necesidades y así se fomenta que necesite comunicarse. Cuando le damos un objeto le nombraremos cómo se llama.

– Se aconseja hablar a los niños correctamente, sin usar todo el tiempo diminutivos o formas infantiles de lenguaje.

– Es un buen momento para incorporar los buenos modales: le pediremos todo siempre «por favor» y le diremos «gracias» cuando sea adecuado.

El método Montessori de los 24 a los 36 meses

Una de las cosas importantes en este momento de desarrollo es el orden. Ofrecer orden externo les ayuda a que se desarrolle orden interno.

– Separaremos los juguetes por tipos en diferentes cestas, a su altura. Siempre accesibles.

– Cuando termine de jugar, guardarlos e incluso empezar a limpiarlos para que adquiera el hábito.

– Ya comienza a tener preferencias y se le pueden comenzar a dar opciones limitadas como: ¿qué pantalón prefieres azul o rojo?

– En el baño, con un taburete, puede alcanzar el lavabo para lavarse las manos, la cara y los dientes. El cepillo de dientes y la pasta deben estar al alcance para poder cogerlos ellos mismos.

– Pueden tener sus pequeñas botellas de jabón con poca cantidad y una bolsa o cesta de baño con sus juguetes para que los recoja cuando termine.

– En cuanto a la comida, es importante que coma con el resto de la familia, a una altura adecuada y que pueda coger los platos y cubiertos. No tienen por qué ser de plástico si se le enseña a cuidarlos.

– Los libros y cuentos deben ser de frases cortas que describan escenas cotidianas. Se aconsejan libros realistas, ya que Montessori recomienda introducir la fantasía a partir de los 3 años.

– En casa pueden ayudar en pequeñas tareas como poner la ropa en la lavadora, limpiar su sitio de la mesa, poner platos en el lavavajillas, barrer, fregar, regar las plantas o vestirse solos.

– Pueden ayudar a preparar la comida y esto les anima a comer de todo porque han ayudado en el proceso.

En definitiva, el método Montessori para bebés se centra en favorecer el desarrollo integral de los niños ya desde sus primeras etapas. Lograr la mayor autonomía posible en cada niño es su meta.