trabajar las necesidades educativas especiales en el aula

Muchas veces se oye hablar de inclusión escolar, pero no siempre se tiene en mente qué implica concretamente. En pocas palabras, valdría decir que incluir, en este caso, supone identificar y respetar lo diverso dentro del aula. Pero ¿cómo se hace en la práctica? Satisfaciendo todas las necesidades educativas y reduciendo la exclusión. En este sentido, es preciso responder a las necesidades educativas especiales (NEE) de los alumnos. Las mismas también son llamadas necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE).

En efecto, una educación inclusiva requiere de la adaptación de los contenidos curriculares para los alumnos integrados. Se trata de niños que demandan atenciones educativas específicas derivadas de una discapacidad y/o de trastornos graves de conducta. Estos estudiantes requieren de una atención especial que les permita participar de su proceso de aprendizaje. Todos los niños deben ser los protagonistas de su educación.

¿Cómo satisfacer las necesidades educativas especiales?

Cada día, cientos de niños en España requieren algún tipo de atención individualizada en una o más materias. Bien por necesitar apoyo especializado o por tener capacidades diferentes, el desafío de la educación actual es brindar un espacio y unos profesionales adecuados para atender a este alumnado. Ello es más que hacerles un lugar dentro del aula ordinaria. Se necesitan docentes capacitados para enseñar a pequeños con dificultades de aprendizaje. Además de políticas educativas de inclusión escolar (que la incentiven y la faciliten). También se precisan equipos de educación especial, psicopedagogía y logopedia diseñando contenidos estándar y contenidos adaptados. Porque la educación es un derecho y la escuela debe garantizar un sitio para todos.

La inclusión escolar es un proceso que requiere de protocolos y trámites varios. Por otro lado, se trabaja a base de ensayo y error. No todo niño integrado responde bien al contexto ni todo grupo se adapta sin inconvenientes a un pequeño con NEE. Es decir, de los fallos se aprende e intentarlo cada vez merece la pena, el objetivo es crear un contexto plural y heterogéneo. En ocasiones, lo diverso dentro del aula puede generar incomodidad, pero una buena educación también debe poder hablar de lo incómodo. ¿Qué quiere decir? Que algunas dificultades de aprendizaje pueden ser temas complejos, pero la educación actual debe poder tratar estas cuestiones. Son temáticas de las que hay que ocuparse para seguir apostando por un futuro mejor en el que no se intente igualar lo diferente sino trabajar la diversificación para atender a todos los estudiantes.

Clasificación de las necesidades educativas especiales

Existen diferentes grados y tipos de capacidades de orden físico, psíquico, cognitivo o sensorial o trastornos graves de conducta.

— Discapacidad auditiva

— Discapacidad física

— Discapacidad intelectual

— Discapacidad visual

— Enfermedades raras y crónicas

— Trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad

— Trastorno del espectro autista

— Trastornos de la comunicación

— Trastornos graves de conducta

— Trastornos graves del desarrollo

El objetivo de clasificar las necesidades educativas especiales es que se detecten precozmente y se actúe al instante. Es decir, en cuanto una NEE aparece en el aula, se responde acorde con la demanda de ese alumno.

Las NEE dentro del aula

Los estudiantes con NEE deben ser asistidos por profesionales idóneos versados en educación y/o en el tipo específico de dificultad. Ellos deben garantizar a cada niño un plan individual que responda a cada una de sus necesidades educativas. No es sencillo. Muchos de estos niños no van al ritmo de sus compañeros, requieren de tutores o maestros especiales y hacen tareas distintas. Ello genera dificultades y obstáculos al alumnado y a los docentes, pero de esto trata la inclusión escolar.

El objetivo es que los pequeños con NEE participen del proceso educativo estándar, aunque no se integren en todas las actividades. Es un gran desafío hacerlo sin que ello juegue en contra del grupo. También es un reto integrar lo diverso en un mundo que tiende a igualar. Incluir supone educar a los niños en un ambiente que favorezca la integración de todos, haciendo de la diversidad algo que enriquece al grupo. ¿Qué significa? Que las diferencias no son negativas, al contrario, son algo positivo que ayuda a obtener un aprendizaje a nivel global. Todos las entienden y las respetan. Incluso, si la situación es la idónea, el grupo colabora y todos se ayudan entre ellos.

Ejercicios para llevar todas estas ideas a la práctica

Los profesionales de la educación a cargo de hacer posible la inclusión escolar dentro de las aulas requieren de recursos. No se trata únicamente de dinero para materiales, salarios y demás, sino de recursos metodológicos y de apoyo. Es decir, la teoría es fantástica y se encuentra disponible aquí y allí. Lo que no sobran son los ejemplos de actividades o tareas para promover una educación inclusiva. Falta un manual proinclusión escolar. Algo así como una guía de buenas prácticas que difundan ideas útiles y creativas. Estos son algunos ejemplos:

— Procurar que los alumnos con NEE permanezcan en el aula con su clase el mayor tiempo posible. La idea es que trabajen la mayor cantidad de contenidos comunes.

— Eliminar todas las barreras físicas que supongan un obstáculo para alguien con alguna discapacidad física. Para ello, el uso de rampas ha sido el recurso más popular. A esto se suma la instalación de ascensores o cambios en la disposición de las aulas.

— Normalizar lo diverso. En el pasado, la diversidad dentro del aula generaba incertidumbre e inseguridad, tanto a los alumnos como a sus familias. Hoy la diversidad es percibida como una ventaja y no como un menoscabo.

— Proveer a los niños con NEE de tutores, maestros especiales o acompañantes terapéuticos, de acuerdo con el caso. Ellos son mediadores entre la clase y el pequeño con capacidades especiales. Ellos serán los encargados de promover la participación de todos y disuadir la exclusión.

La educación inclusiva y la satisfacción de las necesidades educativas especiales (NEE) es un gran desafío de cara al futuro. La tendencia en educación es integrar y, para ello, es preciso estar preparado. ¿Estás preparado para la escuela que viene?