El retraso madurativo hace alusión a un desarrollo del niño diferente en relación a otros menores de la misma edad. En este caso, se observan deficiencias en las habilidades relacionadas con el lenguaje, la motricidad, la socioafectividad y las capacidades cognitivas. Sin embargo, muchas veces suele generar confusión con el autismo, por lo que, a continuación, conocemos sus diferencias.

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¿Qué es el retraso madurativo?

Cuando un niño evoluciona de forma distinta a sus iguales con la misma edad y se observan marcadas dificultades en las capacidades cognitivas, motrices socioafectivas, comunicativas y problemas de conducta, podemos estar ante un caso de retraso madurativo.

La mayoría de veces el pronóstico es muy favorable y los pequeños mejoran las habilidades con un tratamiento de rehabilitación adecuado, a excepción de otros casos más complicados que generan trastornos mentales y problemas de mayor gravedad.

De todas formas, el diagnóstico precoz es fundamental para detectar retrasos madurativos a tiempo y actuar en consecuencia. Ante cualquier sospecha lo mejor es acudir a un especialista en neurología infantil para valorar cada caso.

Hay algunos síntomas generales que pueden advertirnos de un retraso en el desarrollo infantil:

  • Una vez cumplido el año, el niño no balbucea ni expresa ninguna palabra.
  • Falta de interés por jugar, enseñar los juguetes a los demás ni está atento a los objetos que le muestran.
  • Incapacidad para reconocer su nombre ni reacciona cuando le llaman por el mismo.
  • No se produce la típica imitación a los adultos.
  • No gatea a la edad que sí lo hacen los otros bebés.

Si nos centramos por áreas de desarrollo, podemos distinguir varios retrasos madurativos en niños según la parte que pueda verse afectada, como vemos a continuación.

Dificultades cognitivas

Los niños con retraso en el desarrollo cognitivo son aquellos que tienen dificultades en el desarrollo intelectual. Estas deficiencias se hacen especialmente evidentes cuando los menores inicial el curso escolar con problemas de aprendizaje.

Retraso motor

El retraso motor se evidencia en niños con dificultades para coordinar el movimiento de brazos, piernas y/o manos. Por ejemplo, a los niños con problemas en la motricidad gruesa les puede costar darse la vuelta, gatear y subir/bajar escaleras, además de posibles estereotipias o movimientos anormales en la infancia.

Mientras que en las habilidades de motricidad fina podemos observar una incapacidad para sostener objetos o atarse los zapatos, entre otras acciones similares.

Problemas socioafectivos

Los retrasos madurativos en niños también se presenta con problemas en las relaciones sociales, la gestión de emociones y los problemas de conducta. Esto se traduce a posibles dificultades para adaptarse a la vida social, mantener la comunicación con los demás o adecuarse a los cambios.

Alteraciones en el lenguaje y la comunicación

El retraso madurativo del lenguaje puede manifestarse de formas diferentes. El niño puede mostrar dificultades en la comprensión e identificación de objetos, colores y formas. También puede suceder que tenga un vocabulario limitado para su edad o alguna alteración en la producción del habla.

Alteraciones en el desarrollo madurativo infantil

En el proceso madurativo identificamos diferentes tipos de alteraciones que tienen causas específicas. Si hablamos del desarrollo madurativo infantil podemos identificar el retraso madurativo y el autismo, además de la variante de Síndrome de Asperger.

Retraso madurativo simple

Este consiste en una evolución más lenta de lo común en desarrollar habilidades durante los primeros tres años de edad, lo cual marca la diferencia entre retraso madurativo y TEA. Eso sí es importante distinguir el retraso psicomotor global del retraso psicomotor específico de lenguaje, capacidades motoras o sociales.

Trastorno del Espectro Autista (TEA) o Autismo

El Trastorno del Espectro Autista (TEA), más conocido como Autismo, se manifiesta por una serie de patologías normalmente genéticas que se producen por deficiencias en la función cerebral. Estas alteraciones generan problemas de comunicación verbal y no verbal, dificultades para relacionarse con los demás y conductas repetitivas e inflexibles e intereses restrictivos.

Hay que evitar la confusión entre el autismo y el retraso madurativo, ya que por ejemplo este último se valora antes de los tres años, mientras que el TEA puede diagnosticarse desde los dos años, aunque es difícil realizar una detección exacta en edades tan tempranas.

Síndrome de Asperger

El Síndrome de Asperger es un tipo de trastorno del neurodesarrollo englobado dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA). Sus principales características es un lenguaje desajustado para la edad del niño, un nivel de inteligencia elevado sobre un tema en particular y una interacción social inadaptada.

Actividades para niños con retrasos madurativos

Como hemos hablado, la detección precoz es clave para tratar los retrasos madurativos en la infancia. En este proceso de rehabilitación deben intervenir diferentes perfiles de especialistas: psicólogos, neuropsicólogos, logopedas, docentes, además de los padres y madres y el entorno cercano del menor.

Según el área a trabajar hay diferentes tipos de actividades para niños con retraso madurativo que pueden ayudarles a mejorar su desarrollo.

Desarrollo intelectual

Para potenciar las capacidades cognitivas es muy recomendable estimular la memoria del menor y fomentar su concentración y pensamiento con ejercicios como puzzles.

También es importante favorecer la experimentación sensorial de texturas, colores y formas. Los libros, cojines e instrumentos sensoriales son buenas opciones para ello.

Lenguaje y comunicación

Para fomentar las habilidades del lenguaje y de comunicación es idóneo leer cuentos, asociar palabras a señales corporales, cantar canciones o imitar el sonido de los animales, por ejemplo.

Motricidad

Las capacidades motoras se pueden potenciar con la realización de tareas sencillas en el hogar, acciones de cuidado personal (vestirse, cepillarse los dientes…), etc.

Relaciones sociales y gestión emocional

Si queremos que los niños con retrasos madurativos se adapten mejor a las relaciones sociales, es muy importante fomentar su contacto tanto con niños como con los mayores y, especialmente, es clave establecer un apego seguro en la infancia.

Por otra parte, es indispensable ayudarle a identificar las emociones, a reconocerlas e invitarle a hablar sobre sus sentimientos y sensaciones.